Si trabaja en un laboratorio de metalurgia o gestiona procesos de preparación de muestras, sabe que la calidad del pulido influye directamente en la precisión del análisis microscópico. Pero ¿cómo decide cuál es la mejor opción entre máquinas con diferentes rangos de velocidad y potencia? Aquí le mostramos cómo hacerlo con base en datos reales, no suposiciones.
Un motor de 550W con control de velocidad desde 50 hasta 1000 RPM (como en la MP-2B) permite adaptar el pulido a distintos tipos de material. Por ejemplo:
Según estudios ISO 4516, un rango de velocidad ajustable mejora la reproducibilidad del proceso en un 40% frente a equipos fijos. Esto significa menos errores en los resultados de microscopía y más confianza en sus decisiones técnicas.
Muchos laboratorios aún usan máquinas separadas para pre-molienda y pulido. Sin embargo, integrar ambas funciones —como en la MP-2B— reduce el tiempo total por muestra en un 30%, según casos reales en laboratorios universitarios europeos. Además, minimiza el riesgo de contaminación cruzada entre etapas.
“La integración de funciones no solo ahorra espacio, sino que también mejora la consistencia del resultado. Es clave para laboratorios con alto volumen de muestras.”
— Dr. Elena Martínez, Jefa de Laboratorio Metalúrgico, Universidad Politécnica de Madrid
El cuerpo de ABS de alta resistencia usado en la MP-2B soporta condiciones industriales agresivas sin degradarse. En comparación con materiales plásticos comunes, su vida útil es hasta 2 veces mayor, lo que reduce gastos de mantenimiento anuales en un 25–30%.
No basta con tener una buena máquina. El soporte técnico rápido, piezas de repuesto disponibles y capacitación on-site son factores críticos. Nuestro sistema de atención garantiza respuestas dentro de 24 horas y actualizaciones firmware remotas para mantener su equipo siempre optimizado.